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¿QUIÉN DEBERÍA PAGAR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA?

CARLOS ANDRÉS ECHAVARRÍA BLANDÓN Critico Político
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Dándole continuidad al post de la semana pasada (Universidad Pública y Rectores Incompetentes) donde se demuestra que el problema de las universidades, no es la falta de recursos, sino la falta de administración, vamos por un momento a suponer que el problema sí es de recursos, y vamos a plantear el interrogante de ¿quién debería pagar para “salvar” las universidades públicas?.

La semana pasada fue la marcha nacional, con los paros de los estudiantes de las universidades como la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia. El ministro de hacienda Alberto Carrasquilla, salió con un error monumental: aprobó un aumento en el presupuesto para el año 2019 de $500.000.000.000, y entonces se formó la de Troya. Los líderes de las movilizaciones comenzaron automáticamente a decir que sí había dinero, y que era que el Presidente Duque no quería apoyar la educación, pero si la guerra, pues como es sabido, por la problemática con Venezuela, se busca un incremento en el presupuesto de defensa en 3 billones de pesos. El requerimiento, solo para funcionamiento de las universidades tiene un faltante de 2,5 billones y, para proyectos de inversión faltarían 15 billones. la reacción no se hizo esperar, pues exclamaron que solo 0,5 billones es un irrespeto para con la educación.

Los energúmenos de la protesta ignoran, que ninguna empresa, sea universidad o industria, presenta problemas económicos de la noche a la mañana y, en el caso de las universidades públicas, fueron alcahuetes del gobierno pasado del ex Presidente Santos. Solo ahora salen a exigir más presupuesto. Todas al unísono apoyaban el mal llamado Acuerdo de Paz con la Guerrilla de las FARC, evitando “entorpecer” al gobierno de turno con exigencia presupuestales. Claramente se deja ver el sesgo ideológico de las universidades públicas, caso típico es el alma mater, el cual debería ser campos de libre pensamiento sin servilismo político. Todas las vertientes deberían ser bien recibidas.

El presupuesto para el año 2019, fue diseñado por el entonces ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, siendo aprobado por el congreso que terminó funciones el pasado mes de junio de 2018. El presupuesto para la educación era público, pero solo cuando asumió como presidente Iván Duque, de un partido de tendencia derecha, comenzaron las quejas, los reproches y las marchas en contra del presupuesto asignado. ¿A alguien le quedan dudas de la afiliación política de las universidades?. Ocho años mudos, y ahora a un gobierno con solo 3 meses en el cargo, que no realizó el presupuesto, lo atacan cual panteras por la desfinanciación de la universidad pública. Pero como siempre, no son las directivas la punta de lanza, son los estudiantes quienes realizan las marchas y ahora los paros. Las universidades no tienen ningún problema con que los muchachos no vayan a clase, ellos reciben el presupuesto de la nación, estudien o no, es por ello, que “apoyados” por la juventud, por la nueva generación que manejará nuestro país en los próximos años, ellos siguen viajando en “coche”. Si les dan más presupuesto, mejor, más para despilfarrar y crear más burocracia y, si el paro perdura, es una “justa protesta de los estudiantes.”

Los conatos de los estudiantes que quieren estudiar pero no van a estudiar, me recuerdan mucho el manejo que le dieron los políticos de dos generaciones atrás, cuando lograron cambiar una constitución política en favor del peor criminal en la historia de Colombia con el tufillo de que se sometiera a la justicia. La tal reforma tan pomposamente anunciada, tiene desde entonces a nuestro país en un caos institucional, judicial y en una espiral descendente, de la cual 27 años después, no se vislumbra un giro renovador. Recordar la historia, es entonces evocar a los del movimiento de la séptima papeleta. Tampoco supieron que estaban siendo usados y, lo peor, es que todavía viven en la burbuja, creen que fue un gran logro. Miren las consecuencias y pregúnteles a sus padres si realmente lograron un cambio positivo, tristemente la injusticia en la cual habitamos y con la cual convivimos, viene de esa manipulación.

Todos los hechos que expongo, no son para nada aislados, hoy es cíclico, ocurre igual con la protesta por la universidad pública. Suponiendo que se deben asignar más recursos, ¿quién lo debe pagar?, Sabemos que no hay recursos en el presupuesto nacional, incluso, ya está desfinanciado en 25 billones, así que pedir sacarlo como una nueva partida presupuestal, no es viable.

Las protestas por más recursos cuando la olla esta "raspada", deteriora aun más la educación, se pierden los exiguos recursos porque el día a día es inversión ejecutada sin logros. ¿Quiénes utilizan la universidad pública?, en teoría la puede usar todos los colombianos, pero vamos a ser claros, los ricos en Colombia, no envían a sus hijos a las instituciones públicas, por varios problemas:

- Ideología: Los ricos son vistos como un mal en las universidades públicas que tienden a ser de izquierda y, por lo general los ricos en Colombia son de tendencia de derecha. Tampoco en el sistema económico, un hijo seguidor de Marx por estar en la “Nacho” no es visto con buenos ojos, es objeto de discriminación.
- Tiempo: Por los paros en las universidades públicas, en mi caso en particular que estudié en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, nunca tuve un semestre sin un paro de al menos dos semanas, razón por la cual en promedio, un estudiante de universidad pública toma entre 6 y 7 años en graduarse, mientras que en una universidad privada toma entre 5.5 y 6 años respectivamente.
- Calidad de Educación: Excluyendo la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia, todas las demás universidades públicas están muy mal en el ranking de universidades a nivel mundial, lo que indica la pésima calidad de la educación pública.
- Infraestructura: Nadie puede negar que el “libre desarrollo de la personalidad” hace su furor mayoría de universidades públicas, todo a punta de grafitis por doquier, lánguido mantenimiento y aseo que dejan mucho que desear, los edificios están por colapsar.
- Calidad de los puestos y salarios al terminar la carrera: Solo con mirar el tipo se salarios y clase de empleo que les ofrecen a los estudiantes que salen de universidades privadas vs universidades públicas, sale a flote la gran diferencia en el campo laboral al terminar los estudios.

La presente real y cruel radiografía, así como los anteriores planteamientos, son razones suficientes para que las clases más pudientes no envíen a sus hijos a las universidades públicas, eso justifica que no deban pagarlas. Suficiente con una serie de tributos que las clases medias y bajas no tienen, un solo ejemplo, la declaración de renta. Si se clama por más recursos, ese dinero debe salir de las personas que realmente lo utilizan, sin ser los egresados como lo propone la senadora Paloma Valencia, debe ser los trabajadores y clases sociales baja y media, y quienes aspiran a enviar a sus hijos a estudiar en estas.

¿Que se puede?, claro que se puede. Al igual que con la salud donde a todos los trabajadores empleados les descuentan un 4% de sus salarios para el sistema, bajo la misma premisa tomar otro porcentaje para educación, que si no alcanza, ese valor debería ser cercano al 8% de sus salarios, solo para estar a ras con las peticiones actuales. Pero ojo, no es incrementar el salario de los trabajadores y sacarles ese 8% como contribución a la educación, es al salario actual, pues aun aumento salarial haría que esos recursos salieran de los empleadores. Aquí a los generadores de empleo hay que excluirlos.

Estoy seguro que mis lectores están diciendo que estoy loco, que soy un burgués, que odio la clase trabajadora. Todo lo contrario, me pongo en los zapatos de los empleadores y de los que poseen riqueza porque se dedican a lograrlo en toda su vida. Si alguien que no es empleador ni rico, se vuelve tal en su proceso de vida, también se preguntaría qué hacen con los recursos disponibles. Es muy fácil gastar el dinero ajeno, pero cuando tocan nuestros bolsillos, entonces sí queremos explicaciones, sí somos analíticos y hacemos hasta lo imposible para no tener que pagar.

Por eso lo interesante del artículo anterior sobre la denominada crisis de la universidad pública. El problema no es de presupuesto, es de manejo, y es allí donde se deberían centrar los esfuerzos, en maximizar los beneficios con los recursos actuales.

¡A estudiar vagos!. Y no olviden que cuestan dos, tres y más veces más en impuestos que el dinero que pagarían en una universidad privada.

Carlos Andrés Echavarría Blandón es Ingeniero Civil de la Universidad Nacional, Especialista en Gestión Empresarial de la Universidad Santo Tomás, Creador de empresas y líder en emprendimiento con amplio reconocimiento público y privado en razón de sus Asesorías e interventorias.

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La Calle Lo Dice, con el libre pensador, ingeniero Carlos Andrés Echavarría B. y su tema crisis de la universidad pública en Colombia. Imagen Wikipedia.