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SANTIAGO Y LA CRÓNICA DE SU ALCALDÍA ANUNCIADA

JUAN DANIEL GOLFI Historia forochat
juanrojogol@hotmail.com
El día en que se instalaría el Concejo de Medellín 2016 - 2019, Santiago Jaramillo se levantó a las 3:30 de la madrugada para esperar a su padre don Hernando, que le habría de dar sus primeras asesorías a fin de "limarlo" para su tan esperado debut como concejal. Su comentario como preludio a los más allegados fue, que había soñado que su nuevo hogar era el jardín botánico Joaquin Antonio Uribe, y que su aposento estaba ubicado sobre el panal decorativo del auditorio al aire libre, con un recuerdo grabado en su mente del continuo trinar de pájaros carpinteros que le anunciaban en un hermoso español jamás escuchado, que lo estaban esperando en la alpujarra, no para posesionarlo como concejal, sino como alcalde para suceder a un hombre muy parecido a él: el parcero don Federico.

Ese 02 de enero del año 2016, sería recordado para siempre por Santiago como un día ingrato. Se había encontrado allí con unos señores y unas señoras con trajes muy almidonados, los mismos que hablaban con modales finos y postizos y, muy ansiosos de borrar hasta el vientre su modo ordinario de vida. A todos ellos los observaba impávido, galgos de puestos y de arribismo con el nuevo alcalde, mientras él optó por aislarse de la realidad, por un momento cerró sus ojos logrando ignorar la algarabía propia de plaza de mercado. Fue cuando se sumergió en un breve viaje astral, que por varios minutos lo regresaba a sus comunidades barriales, en un curioso viaje rutilante a través de una especie de vagón del ferrocarril de Antioquia, tal cual se lo relataba su abuelo en la niñez. Tampoco dejaría de mencionar el curioso recibimiento tributado por un hombre pequeño y viejo, con camisa de seminarista bordada y un mapa de arrugas sobre sus parpados, las mismas que iban sobresaliendo con cierta deslealtad entre las gruesas capas cosméticas. En la medida en que gesticulaba con su voz cansada de profesor trasnochado, abría sus delgados y flácidos brazos para decirle: ¡Bienvenido Santi, te invito a seguir soñando y pensando en grande!.

Los meses siguientes a su posesión fueron como los primeros. Mientras los rutinarios concejales seguían paso a paso al alcalde don Federico para pedirle los favores y "favorcitos", Santiago continuaba haciendo su vida normal visitando en su calendario semanal los barrios, jugando al fútbol con los parceros de cuadras y esquinas, registrando cada detalle como reportero con su cámara digital y, transmitiendo en redes sociales sus andanzas de niño curioso por el concejo y la administración.

Pero fue muy pronto que sus transmisiones se realizaron desde el hospital. Los parceros siguieron paso a paso las incidencias de su fractura de extremidad inferior, suceso que mantuvo en vilo a sus seguidores en los barrios, mientras las abuelas hacían rogativas por su pronta recuperación.

Corría el año 2017, y su figuración en el concejo de Medellín ya venia siendo tildada de exótica. Cualquier día soleado de enero, Santiago fue el último que se enteró de lo que para la alcaldía, integrantes del concejo y medios de la ciudad era noticia vieja y consolidada: Santiago Jaramillo había sido objeto de continuo seguimiento, lo cual ameritó sin recurso alguno y por unanimidad que había que declararlo "loco". Si, era muy grave para la regia ciudad mantenerlo en juego, había que desactivarlo, se había salido de los lineamientos estructurales que por tradición honran al concejal de la bella villa. Sería urgente entonces que su partido Centro Democrático lo expulsara de su seno, su excomunión política se fundamentaba además, en haberse atrevido a levantar la cabeza en ejercicio critico contra el indiscutible patriarca presidente. Luego, sus compañeros con la sospechosa complicidad de medios oficiales, le hicieron la "gavilla" para convencerlo en una especie de conciliabulo que no había vuelta atrás, que era inexorable su condición de "loco", que era el momento de internarse para recibir la correspondiente ayuda medica. El malicioso juego de provocación logró su cometido, a los días fue retirado del concejo mediante sanción disciplinaria por varios meses como escarmiento a su conducta díscola.

Ahora el concejal "loco" ha reaparecido anunciando que será el próximo alcalde, y lo hace mientras los aspirantes que no están locos nada los ruboriza, sus mensajes son tan comunes como las piedras, y su marketing es de lo mismo y opaco. Pero algo si los identifica, solo deliran con locura llegar a la alcaldía de Medellín.

Esta novela promete inesperados y truculentos capítulos. El "loco" Santiago se apodera desde ya de toda la audiencia con sus locuras que llegan al alma. Dice que montará una empresa exportadora de flores para garantizar la ocupación de habitantes de esta ciudad durante todo el año; que se sentará con las bandas criminales que son más de 1600 y con los otros nueve alcaldes electos del área metropolitana. También es locamente épico al expresar que "no llegará con la operación Orión, sino con la operación Juanes, Stravinski, Vivaldi, pintura, música". Esta es entonces una historia entre ficticia y real para una Colombia como la de macondo donde nunca sucede nada más allá de la ficción. Una historia protagonizada por un concejal que es tan popular en Bogotá y resto de Colombia, todo por cuenta de los más influyentes medios nacionales. le debemos seguir el hilo porque promete por fin un final político novedoso en Medellín.

Nuestra historia podría terminar entonces, como la del ciudadano que habría de recordar aquella tarde en que gracias a la decisión en las urnas, sería un alcalde todavía más pantallero que el que tenemos, que no le gustará perseguir parceros sospechosos que van en motos, y que al parecer revisará lo del helicóptero con vigilancia "libretiada" como en películas gringas.

Si, esta historia favorece al menos a uno de tantos que en el mundo han declarado "locos", mientras los demás se hacen los locos. Santiago en este caso podría lograr un sitial en la historia, podría no olvidar el día en que se levantará muy temprano para gobernar con su locura a los "normalitos". De ser así, esta historia saldría de toda ficción. Por lo pronto, el loco" Jaramillo conquista cada día audiencia con su comunicación y osada valentía al advertir: “Quiero ser alcalde porque soy un loco, pero de amor por Medellín.” JDG historia con algo de ficción para forochat.com.co

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En Historia Forochat, el relato sencillo y siempre agradable del libre pensador Juan Daniel Golfi, y los aspirante a cargos de elección. Imagen United Nations office on Drugs and Crime