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TRATADOS INTERNACIONALES LESIVOS A COLOMBIA

CARLOS ANDRÉS ECHAVARRÍA BLANDÓN Critico Político
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El expresidente de Colombia Juan Manuel Santos, estaba en un mundo paralelo que le imposibilitaba ver la realidad del país, y es por ello que embarcó a Colombia en dos tratados que al día de hoy, nadie ha sido capaz de explicarnos sus alcances, realidades, obligaciones y consecuencias. Esos tratados son el ingreso de Colombia a la OTAN y el ingreso de Colombia a la OCDE.

La OTAN es una agencia multinacional con fines militares creada durante la guerra fría y con un único objetivo, impedir la expansión de la URSS por los mares del norte. Colombia a pesar de contar con territorio en el océano Atlántico, no somos del norte, y como potencia militar, no somos nada, Nuestra marina es increíblemente precaria, no tenemos ni una sola fragata, mucho menos un destructor o un acorazado y es impensable un porta aviones. Pero nos dijeron hasta la saciedad que ese ingreso es por nuestra experiencia en combates irregulares, a fin de servir de asesores a la OTAN. Siendo así, ¿para qué el ingreso a la OTAN?. Las asesorías se pueden brindar sin pertenecer a la organización, así que debe haber algo más. Algo hay oculto, algún apoyo, algún servicio, pero el tratado cuenta con reserva. La sorpresa nos la llevaremos los colombianos cuando nos hagan efectiva alguna cláusula.

El otro tratado, es el que tiene que ver con el ingreso a la OCDE. Organización creada por los países más desarrollados del mundo como un bloque comercial común, donde las reglas son más o menos parejas, con regulaciones vinculantes entre todos los países. Juan Manuel Santos, con su afán ególatra de presentarse como gran estadista, metió a nuestro país en esa organización, pero somos un país pobre, con grandes problemas de subdesarrollo, nos están pasando por encima como aplanadora a nivel comercial y empresarial. Las normas NIIF, las normas bancarias y los tribunales de arbitramento en diferencias comerciales, ya no son definidas por nuestros jueces, son los jueces de otros países los que se encargan de impartir justicia, condenándonos en cada ocasión, se cierran cientos y cientos de empleos, y cuando condenan a la nación por alguna regulación local disconforme, debemos pagar multas con nuestros impuestos. Un ejemplo claro: con el solo cierre de la mina de oro la Colosa, por la consulta popular en contra de la minería en el municipio de Cajamarca, nos van a confirmar una multa por valor de 16.000 millones de dólares por daños y perjuicios en favor de los canadienses propietarios de la mina. Otro ejemplo, son los españoles quienes tenían el control de Electricaribe, pero al gobierno al intervenir la empresa, sus antiguos propietarios instauraron una demanda en España, y se sobreviene condena por otros 1.000 millones de dólares por daños y perjuicios. Así se están definiendo los conflictos por las decisiones locales ante arbitramentos internacionales donde priman las leyes de común, y Colombia al firmar su ingreso a la OCDE está en obligada a cumplir.

En lo que va del gobierno Duque, nos sorprenden con otra perla, se firmó el Pacto Migratorio de la ONU de espaldas al país, nadie sabe qué es, pero las implicaciones son gravísimas para nuestro país. Un gobernante debe actuar en el marco de los intereses nacionales, y velar por el beneficio de sus connacionales. Las ansias de ayudar a todos ganando aplausos, implica enormes riesgos. El caso de Venezuela es para actuación prudente, se dice que más de un millón de venezolanos están en Colombia, a causa del régimen dictatorial de Maduro, a quien no le hace mella la ratificación de su nuevo mandato del próximo 27 de enero, ni la descalificación europea, tampoco la de los EE UU ha servido de nada. Mientras el gobierno de Duque con la firma de este pacto migratorio, nos expone a más efectos devastadores, el pacto indica que se deben abrir todas las fronteras, así que los países no deben restringir el acceso a sus territorios de los migrantes. La implicación será la perdida técnica de autonomía para el país, las razones de búsqueda de trabajo para un mejor vivir impedirá restricciones de inmigración. El estatus de inmigrante obliga al país que los recibe a velar por los Derechos Fundamentales de esas personas, garantía automática al acceso a la Salud, a la Educación y al Trabajo.

Suena muy poético, un mundo en el cual todos somos iguales y todos podemos movernos libremente por él accediendo a los sistemas de salud, educación y trabajo. Aplicar esa prosa en otras latitudes nos llevaría a la mejor educación del mundo que es la de Inglaterra o Estados Unidos, entonces las personas de todo el mundo deberían migrar hacia allá, o para Canadá, Suiza, que son unos de los mejores sistemas de salud del mundo, trabajo, sería el destino Europa, allí pagan bien y normalmente necesitan mano de obra. Pero en el plano macroeconocmico es inviable, porque le correspondería pagar a las personas de cada uno de esos países donde se recibiría migrantes, nada en ésta vida es gratis, y si se quiere un servicio alguien debe pagar por él.

Esa es la sensatez que le falta al gobierno de Colombia, y que le sobra a países como Estados Unidos, China, Japón, Rusia, Italia, Canadá, Chile, Brasil, Austria, Hungría, Polonia, República Dominicana, Inglaterra. Sencillo, ellos no firmaron el pacto y expusieron sus razones, son países atractivos para los migrantes, pero los gobiernos proveen el problema social que se generaría.

Si el gobierno de Estados Unidos actuara ingenuamente permitiendo la inmigración con todos los beneficios del tratado, al otro día, México estaría vacío, Haití país más pobre de América, comparte la isla con República Dominicana, si esta firmara, todo Haití ocuparía su territorio. Brasil y Chile con cercanías con Venezuela les pasaría igual. Europa con el éxodo de Africanos, saben que no es posible gobernar un país con personas que solo generan gastos y si son de otra cultura, ejemplo es los musulmanes, ellos no se integran y crean una especie de guetos donde viven bajo sus propias reglas y buscan que todos se conviertan a ella, lo que indica que son una plaga que afecta hoy en día a todo Europa.

El presidente Iván Duque y su canciller Carlos Holmes, deciden que Colombia se adhiere al pacto. Ellos saben que somos un país en quiebra, con nueva reforma tributaria para conseguir más recursos, y deciden que es una maravillosa idea legalizar el estatus de más de un millón de venezolanos que demandan salud, educación y subsidios. La realidad desbordará la proyección del recaudo, entonces cabe preguntarse ¿de dónde va a sacar ese dinero?, ¿más impuestos acaso?.

Por lo pronto enfrentamos una realidad, el suscribir el tratado migratorio hará que sean más los venezolanos que llegarán a Colombia y el día de hoy. Y aunque los queremos ayudar, la actitud solidaria dará un vuelco cuando nuestros impuestos se vayan para ellos, cuando se comiencen a perder puestos de trabajo formal que ellos ocuparán, cuando el trabajo informal desplace la mano de obra local, cuando veamos menos beneficios porque se comparte con los venezolanos gracias al pacto firmado por el gobierno Duque, comenzará la xenofobia que estará acabando con la solidaridad, los mirarán como la peste que está carcomiendo la economía, que se está adueñando de todo.

Los tratados internacionales deben ser avalados por el Congreso de la República, dónde están nuestros senadores y representantes que han guardado silencio cómplice ante este esperpento. ¿Porque no le advierten al Presidente que este país no es una autocracia?.

Carlos Andrés Echavarría Blandón es Ingeniero Civil de la Universidad Nacional, Especialista en Gestión Empresarial de la Universidad Santo Tomás, Creador de empresas y líder en emprendimiento con amplio reconocimiento público y privado en razón de sus Asesorías e interventorias.

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La Calle Lo Dice, con el agudo critico, ingeniero Carlos Andrés Echavarría Blandón, y su visión ante los tratados internacionales. Imagen Wikipedia.